La partida de la señora Lindaura Pérez Díaz, de 70 años, ocurrida el último lunes por la tarde, se ha visto envuelta en un escándalo familiar. La adulta mayor había alcanzado notoriedad pública tras solicitar ayuda en redes sociales, tras ser presuntamente abandonada por su hijo. La denuncia inicial y el pedido de apoyo económico fueron difundidos por las hermanas de la víctima; sin embargo, ahora se les acusa de haber utilizado su situación únicamente para recaudar fondos y descuidarla en su vivienda ubicada en el Asentamiento Humano Calypso, en el kilómetro 13 de la carretera Iquitos-Nauta.
Acusaciones cruzadas y presunto lucro
Los restos de la señora Lindaura son velados en el domicilio de su hijo, Juan Carlos Urela Pérez, quien previamente había sido señalado por sus propias tías de aprovecharse de su madre.
Ante los cuestionamientos, el hijo se defendió y aseguró que las acusaciones de sus tías tendrían motivaciones económicas. Según explicó, una empresa alquila desde hace un año una parte del predio que le correspondía a su progenitora por un monto de 1500 soles mensuales, dinero que —afirma— siempre se le entregaba directamente a ella.
Siguen pidiendo apoyo tras el deceso
Juan Urela expresó su indignación al señalar que, incluso tras el fallecimiento de su madre, las tías continúan solicitando donaciones económicas a la ciudadanía. Asimismo, las acusó de haberse llevado el teléfono celular de la víctima —que contaba con la aplicación Yape— y su Documento Nacional de Identidad (DNI).
De acuerdo con el testimonio del hijo, en los últimos días se habría recaudado un aproximado de tres mil soles a nombre de la salud de la adulta mayor, dinero que —según afirma— nunca llegó a manos de su madre.