La repentina y trágica muerte de Máximo Pinedo Saboya (35) ha dejado un profundo vacío en su hogar. Pinedo, conocido por ser un hombre incansable, desempeñaba dos empleos para sustentar a su familia: trabajaba como guardián nocturno en un servicentro en construcción y, durante el día, como obrero en una fábrica de pegamentos. Además, era un activo deportista en el fútbol máster local.
Su pareja, la señora Liz Ramírez Cenepo, quien mantenía una relación con él desde los 15 años, relató que se enteró del accidente mientras trabajaba en su puesto de comida. “Mis hijos lloran a su padre. Pido que se investigue qué sucedió realmente; que la empresa cubra el sepelio no nos devolverá su vida”, expresó entre lágrimas.
Aunque la empresa involucrada está asumiendo los gastos funerarios, la familia exige una investigación exhaustiva por parte de las autoridades para esclarecer las circunstancias del accidente y determinar responsabilidades.