“Por favor, no nos saquen”, es el clamor que se escucha entre los vendedores que han vuelto a ocupar los alrededores del Terminal. Tras un intento fallido de reactivación en la Villa Olímpica, los comerciantes aseguran que en dicho lugar “no vendían ni para el diario”.
La desesperación ha crecido no solo por el hambre, sino por la presión de los prestamistas informales. Al no generar ingresos en el mercado itinerante, muchos temen ser agredidos por los cobradores del “gota a gota”. Por ello, han tomado la decisión de volver a la vía pública, apelando a la sensibilidad de las autoridades. Aseguran que su permanencia será temporal, hasta que se les asigne un lugar con verdadera capacidad comercial que les permita trabajar con dignidad y seguridad.